- 5 metros de puertas abiertas.
- Un poco (grande) de sol de mayo.
- 100 grs. de arrebatos infantiles (felices e inconscientes, claro).
- 1 cucharada de piel.
- Un puñado de silencio grueso.
- 1000 gotas de “hoy sí”.
- Y esa pizca de beso que sabe a “mientras”.
A continuación, mezclar los ingredientes.
Macerarlos. Confluirlos. Respirarlos.
Y por último, servirlos en abrazos hondos, sinceros y humildes como la sed.
jueves, 22 de noviembre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
Tan azul
Caminando descubro que el tiempo se me queda corto.
Que entre las palabras que pienso y los remites que escribo pasan horas, semanas y duelos.
Que de tanto querer me he vuelto cruda.
Que veo pétalos negros en las flores más frescas.
Que entre hoja y hoja me hice ténue.
Difícil.
Angosta.
Esquiva.
Furtiva.
Entre cientos de letras bailaron mis pies de nube.
Tan descalzos y frios como las primeras dudas.
Esas dudas inquietas que viven en tu impaciencia,
En tu “no” abierto y tu “sí” opaco.
Cerca de mi mar quieto.
Quieto.
Y Mío.
Mar.
Que entre las palabras que pienso y los remites que escribo pasan horas, semanas y duelos.
Que de tanto querer me he vuelto cruda.
Que veo pétalos negros en las flores más frescas.
Que entre hoja y hoja me hice ténue.
Difícil.
Angosta.
Esquiva.
Furtiva.
Entre cientos de letras bailaron mis pies de nube.
Tan descalzos y frios como las primeras dudas.
Esas dudas inquietas que viven en tu impaciencia,
En tu “no” abierto y tu “sí” opaco.
Cerca de mi mar quieto.
Quieto.
Y Mío.
Mar.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Eso que me pasa
En este pre-otoño cruel se me han encogido las alas.
Los mails me vomitan. Me sudan las ganas. Tus días me imaginan. El ansia me insulta. Y las letras (esos trozos de sílabas que nunca se callan) me andan con fiebre, inútilmente resfriadas.
Entre tanto desliz me sobra la hartura (la suma de hastío y tortura).
Hartura. Y seis uñas y media gastadas.
En tu piel oigo voces, versos oscuros y ruidos rotos. Olores. Colores. Y rabia. Septiembre me aprieta. Me nacen sus canas.
Donde acaba el fin y crece lo ruin, baila mi noche y su espalda.
Con eso que llamo vivir. Y aquello que llaman hazañas.
Los mails me vomitan. Me sudan las ganas. Tus días me imaginan. El ansia me insulta. Y las letras (esos trozos de sílabas que nunca se callan) me andan con fiebre, inútilmente resfriadas.
Entre tanto desliz me sobra la hartura (la suma de hastío y tortura).
Hartura. Y seis uñas y media gastadas.
En tu piel oigo voces, versos oscuros y ruidos rotos. Olores. Colores. Y rabia. Septiembre me aprieta. Me nacen sus canas.
Donde acaba el fin y crece lo ruin, baila mi noche y su espalda.
Con eso que llamo vivir. Y aquello que llaman hazañas.
domingo, 19 de agosto de 2012
Desde el más aquí
Escucho "El sitio de mi recreo", y siento que se me llenan los pulmones de infancia.
De infancia de sur. Con su sol obeso y sus cuestas blancas.
De arena golosa y de ratos cortos.
De chiclé cansado y calor de sal.
Se me infancian los pulmones y me hierve el alma.
Esta alma quieta, que le llora a un tiempo de juegos humildes y fuentes sudadas.
El sitio de mi recreo tiene voz de muerte.
Y a pesar de ello, sabe a vida y huele a calma.
domingo, 29 de julio de 2012
Secretos
Cuando vas cumpliendo años cultivas secretos. Te nacen y te crecen sin pedir permiso. Mitad miedo y mitad tú. Se encierran en ti para hacerte más viejo. Más precavido. Menos infancia y más silencio. Como un nubarrón de delito en el fondo de tu universo.
Esas palabras que liberas de culpa viven en el más aquí, entre argumentos absurdos y decenas de “lo siento”. Tan anárquicas como la vida. Tan hipócritas como el respeto.
Allá donde las guardes, duermen. Mentirosamente libres. Y siempre en guerra con tu epicentro.
Esas palabras que liberas de culpa viven en el más aquí, entre argumentos absurdos y decenas de “lo siento”. Tan anárquicas como la vida. Tan hipócritas como el respeto.
Allá donde las guardes, duermen. Mentirosamente libres. Y siempre en guerra con tu epicentro.
martes, 17 de julio de 2012
Con hache de hipo
La vida se escribe con hache cuando menos te lo esperas.
Con hache de hueco, de huérfano y de hastío. De hogar y de huir. De hostil, de hacha y de hundido.
Con hache de hambre.
Y con hambre de herido.
La vida se escribe con hache cuando te roba el antojo, el ansia, y los ismos.
Y entonces el hielo, ese trozo de agua que enfría el destino, se pudre en la línea que separa el haber del haber sido.
Con hache de hueco, de huérfano y de hastío. De hogar y de huir. De hostil, de hacha y de hundido.
Con hache de hambre.
Y con hambre de herido.
La vida se escribe con hache cuando te roba el antojo, el ansia, y los ismos.
Y entonces el hielo, ese trozo de agua que enfría el destino, se pudre en la línea que separa el haber del haber sido.
lunes, 9 de julio de 2012
Si supiera odiar a los que odian
A todos ellos.
Que aún suelen guardar mis besos en sus recuerdos de hielo.
Entre tuppers de rencor. Y palabras pretenciosas del color del miedo.
A vosotros y a vosotras.
Y también a ti.
Que bautizaste mis dudas con gotas de tu veneno.
Sin saber y sin poder.
Cortándome estas dos alas con las que duermo y sueño.
Alejándome de mí.
Con el único objetivo de recuperar tu ego.
Tu ego de sabor gris.
Un ego fuerte y siniestro.
Como esas flores extrañas que crecen en los cimientos.
Para ti van estas líneas.
Para ti, y para ellos.
Escritas desde la luz con la que hoy reto al silencio.
Que aún suelen guardar mis besos en sus recuerdos de hielo.
Entre tuppers de rencor. Y palabras pretenciosas del color del miedo.
A vosotros y a vosotras.
Y también a ti.
Que bautizaste mis dudas con gotas de tu veneno.
Sin saber y sin poder.
Cortándome estas dos alas con las que duermo y sueño.
Alejándome de mí.
Con el único objetivo de recuperar tu ego.
Tu ego de sabor gris.
Un ego fuerte y siniestro.
Como esas flores extrañas que crecen en los cimientos.
Para ti van estas líneas.
Para ti, y para ellos.
Escritas desde la luz con la que hoy reto al silencio.
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