Del calor.
Del color.
Del temblor.
De las flores raras que crecen en las aceras.
De la lluvia absurda y el sol gastado.
De las alas.
De tu casa.
De la mía.
Y de esas dos mismas casas que ahora son nuestras.
Del verde lágrima.
Y del negro claro que hace un mes olía a gris.
Enamorada de mí cuando me hablas de ti.
Porque eres ventana y espejo, gracias.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
viernes, 1 de julio de 2011
Historia de un "no"
Busco un “no”. Un “no” con cara de idiota y mirada de punto final que me muerde todas las noches. Eso sí. Que nadie se inquiete. La rotundidad de mi “no” es selectiva. Y va directo a por mí. Se me cuela por las orejas y me ensucia las neuronas con su miedo envenenado.
El “no” del que os hablo es pequeño, mayúsculo y cruel. Sí. Lo es. Como esos dictadores que te matan cualquier “quizás”. Como el verdugo encapuchado que se esconde de sus propios ojos. Como la intransigencia de los más necios.
Llevo semanas oliendo su azufre y escribiendo, en sus sombras, cientos de “síes” altos, fuertes y superlativos. Pero este “no” mío, que se disfraza de grito en cuanto me giro, tiene más voz que alma y menos compasión que vergüenza. Y eso duele.
Si alguien lo intuye, lo sueña o lo siente, que me preste en abrazo y un par de sonrisas. Yo creo que con eso y un buen plan, lo fulminamos.
El “no” del que os hablo es pequeño, mayúsculo y cruel. Sí. Lo es. Como esos dictadores que te matan cualquier “quizás”. Como el verdugo encapuchado que se esconde de sus propios ojos. Como la intransigencia de los más necios.
Llevo semanas oliendo su azufre y escribiendo, en sus sombras, cientos de “síes” altos, fuertes y superlativos. Pero este “no” mío, que se disfraza de grito en cuanto me giro, tiene más voz que alma y menos compasión que vergüenza. Y eso duele.
Si alguien lo intuye, lo sueña o lo siente, que me preste en abrazo y un par de sonrisas. Yo creo que con eso y un buen plan, lo fulminamos.
viernes, 17 de junio de 2011
No me llames Dolores, llámame Lola
Vale. Venga. Hoy os voy a contar un secreto.
Pero eso sí. Que nadie se lo diga a nadie. Todos mudos y con el candado de la cremallera puesto.
Hace cosa de un mes le robé una de sus 7 vidas a mi gata Lola. Haciendo un cálculo rápido, deduje 2 cosas: que 6 vidas son más que suficientes para hacer frente a la eternidad más eterna y que a mi Lola, ese peluche con uñas que duerme acariciada en mis huesos, no le importaría nada vivir con un poco menos de munición de repuesto.
Con mucho pudor me calcé su destreza, su porte y su riesgo. Y como el que susurra en el ruido, me inmiscuí en la rutina felina del indefenso. Ahora mismo ando descalza por las barandillas. Me acurruco en los cajones. Me camuflo en el silencio. Salto al vacío desde lo que me parece un abismo y caigo de pie, para sentir finalmente la libertad inconsciente de los que saben vivir con el peligro del intento.
Desde que vivo como Lola soy menos yo, pero soy más yo durante mucho más tiempo. Y lo mejor de todo (y ahí va el secreto)…ni siquiera pienso.
Pero eso sí. Que nadie se lo diga a nadie. Todos mudos y con el candado de la cremallera puesto.
Hace cosa de un mes le robé una de sus 7 vidas a mi gata Lola. Haciendo un cálculo rápido, deduje 2 cosas: que 6 vidas son más que suficientes para hacer frente a la eternidad más eterna y que a mi Lola, ese peluche con uñas que duerme acariciada en mis huesos, no le importaría nada vivir con un poco menos de munición de repuesto.
Con mucho pudor me calcé su destreza, su porte y su riesgo. Y como el que susurra en el ruido, me inmiscuí en la rutina felina del indefenso. Ahora mismo ando descalza por las barandillas. Me acurruco en los cajones. Me camuflo en el silencio. Salto al vacío desde lo que me parece un abismo y caigo de pie, para sentir finalmente la libertad inconsciente de los que saben vivir con el peligro del intento.
Desde que vivo como Lola soy menos yo, pero soy más yo durante mucho más tiempo. Y lo mejor de todo (y ahí va el secreto)…ni siquiera pienso.
lunes, 6 de junio de 2011
Tengo
37 años + casi 1 – 4 días.
48 kilos que me caben divinamente en 1.62 cms.
Una madre que hace milagros con dos manos y 10 dedos.
Un hermano con un par de esos muy bien puestos.
Una cuñada con una estrella Michelin enorme.
Dos sobrinas medio de allí, que viven aquí y huelen a mí.
Una hipoteca de 90 m2 con terracita.
La capacidad de escribir y las ganas de hacerlo con ganas.
Ningún capricho frustrado y muy poquitas tonterías de las tontas.
Unos cuantos meses sabáticos que le robé a las nóminas del pasado.
Sueños grandes que caben en botecitos transparentes.
Una gata que habla Miau-jiri con acento catalán.
Una coneja sin prisa.
Y mi bicicleta.
Por todo eso, que es mucho y sabe a tanto, este junio me pido una ronda de “que me quede como estoy”, con sus dos cubitos de quiero y su tapita de abrazos. Y a brindar todo Dios…que ésta la pago yo.
48 kilos que me caben divinamente en 1.62 cms.
Una madre que hace milagros con dos manos y 10 dedos.
Un hermano con un par de esos muy bien puestos.
Una cuñada con una estrella Michelin enorme.
Dos sobrinas medio de allí, que viven aquí y huelen a mí.
Una hipoteca de 90 m2 con terracita.
La capacidad de escribir y las ganas de hacerlo con ganas.
Ningún capricho frustrado y muy poquitas tonterías de las tontas.
Unos cuantos meses sabáticos que le robé a las nóminas del pasado.
Sueños grandes que caben en botecitos transparentes.
Una gata que habla Miau-jiri con acento catalán.
Una coneja sin prisa.
Y mi bicicleta.
Por todo eso, que es mucho y sabe a tanto, este junio me pido una ronda de “que me quede como estoy”, con sus dos cubitos de quiero y su tapita de abrazos. Y a brindar todo Dios…que ésta la pago yo.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Vivir entre interrogantes
Preguntas. Preguntas miopes. Místicas. Opacas. Enfermas. Anfibias. Obtusas. Aéreas. Opuestas. Cautivas. Feroces. Banales. Altivas. Incautas. Crudas. Impares. Astutas. E infieles. Preguntas parásitas sin respuesta, que me han robado unos 4 kilos.
Ese es el resumen de mis últimas dos semanas. Ni “síes”. Ni “noes. Ni “no sabe / no contesta”. Solo un vómito de adjetivos calificativos inútiles, alguna excusa adolescente y un séquito de frases des-suboordinadas. Nada más. Sola yo con mi impotencia y sin munición. Justa de ironía y coja de aire. Con hambre de ganas y sin apetito.
A veces la vida es eso. Vida a secas. Y lo demás, eso que ocurre cuando no te giras, es el puñado de sal que nos crece dentro.
Ese es el resumen de mis últimas dos semanas. Ni “síes”. Ni “noes. Ni “no sabe / no contesta”. Solo un vómito de adjetivos calificativos inútiles, alguna excusa adolescente y un séquito de frases des-suboordinadas. Nada más. Sola yo con mi impotencia y sin munición. Justa de ironía y coja de aire. Con hambre de ganas y sin apetito.
A veces la vida es eso. Vida a secas. Y lo demás, eso que ocurre cuando no te giras, es el puñado de sal que nos crece dentro.
viernes, 22 de abril de 2011
Ni más ni menos
Un día cualquiera creas un blog y al minuto siguiente te sientes más. Ni más alta. Ni más guapa. Ni más lista. Ni más mejor. Simplemente, más.
En un solo minuto te conviertes en propietaria de una ventana indiscreta, la tuya. De un agujero subjetivo, el tuyo. Y de una voz, esa misma que te salva y te mata (según se tercie).
Y aunque sigues sin ser la que siempre soñaste, te agarras a tu “más” y te subes. Te subes a las palabras sin casco ni cinturón. Y juegas. A pisar todos los charcos. A saltar encima de las camas. A guardarte el chicle en los bolsillos. Juegas a respirar.
Pero un día cualquiera te imaginas que un alguien con bata blanca te extirpa tu blog. Y te sientes menos. Ni menos alta. Ni menos guapa. Ni menos lista. Ni menos mejor. Simplemente, menos.
Más nadie. Y menos tú.
En un solo minuto te conviertes en propietaria de una ventana indiscreta, la tuya. De un agujero subjetivo, el tuyo. Y de una voz, esa misma que te salva y te mata (según se tercie).
Y aunque sigues sin ser la que siempre soñaste, te agarras a tu “más” y te subes. Te subes a las palabras sin casco ni cinturón. Y juegas. A pisar todos los charcos. A saltar encima de las camas. A guardarte el chicle en los bolsillos. Juegas a respirar.
Pero un día cualquiera te imaginas que un alguien con bata blanca te extirpa tu blog. Y te sientes menos. Ni menos alta. Ni menos guapa. Ni menos lista. Ni menos mejor. Simplemente, menos.
Más nadie. Y menos tú.
lunes, 11 de abril de 2011
Puestos a prohibir, prohibamos
Lo digo. Lo redigo. Lo afirmo. Y hasta lo firmo. A los tontos con miedo los tendríamos que prohibir. Así, sin más. Sin rodeos ni jaleos. Y con premeditación y alevosía, claro.
Los tontos con miedo son terriblemente perjudiciales para la salud. Se pasean sueltos por el día a día contagiando inseguridad y a poco que te descuides…zas, te dejan sin un puto sueño.
Si te dicen ven y lo dejas todo, agárrate y no respires. Porque ese tonto con miedo te lo va a poner muy difícil. Que sí. Que los valientes son muy valientes en las películas de valientes pero no jodamos, ser valiente cuando hablamos de amor (y por amor) escuece.
Propongo que tomemos consciencia y, en consecuencia, actuemos. Digamos “no”, “nunca” y “vete”. Y ya puestos, lo votamos. Porque el día que los tontos con miedo se nos cuelen en el bolsillo del alma, no nos van a quedar ni ganas de salir a fumar a la calle.
Los tontos con miedo son terriblemente perjudiciales para la salud. Se pasean sueltos por el día a día contagiando inseguridad y a poco que te descuides…zas, te dejan sin un puto sueño.
Si te dicen ven y lo dejas todo, agárrate y no respires. Porque ese tonto con miedo te lo va a poner muy difícil. Que sí. Que los valientes son muy valientes en las películas de valientes pero no jodamos, ser valiente cuando hablamos de amor (y por amor) escuece.
Propongo que tomemos consciencia y, en consecuencia, actuemos. Digamos “no”, “nunca” y “vete”. Y ya puestos, lo votamos. Porque el día que los tontos con miedo se nos cuelen en el bolsillo del alma, no nos van a quedar ni ganas de salir a fumar a la calle.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)